Soneto XVII

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

Pablo Neruda (1959).

Tejedora de esperanza: la vida.

Parece que aún hay una esperanza. Los proyectos se plantearon, no sé si fructificarán pero como las palabras me embelesan fácilmente hoy me he puesto contenta.

Del amor mejor ni hablamos. Las cosas están dichas aunque no explícitamente. El sentimiento no se borra pero no me asusta porque es muy pronto.

El Yi Chang ha hablado y yo... le creo.

Op. cit. De pronto parece que la aluminada llegará.

Verdades dolorosas.

Hoy pasó, porque me esforcé, que encontré fragmentos de su pasado en mi presente. Las palabras que ahora son para mí eran para alguien más, las mismas palabras. Me estremecí por dentro y se me manifestó por fuera. Es el mismo pero sin aquella y conmigo.

Siento celos del pasado suyo que se me apareció en esas cuatro paredes. Las mismas que nos han visto amándonos y que sé también los vió a ellos. No soy algo especial y eso está bien cuando el sentimiento es equivalente, pero este no es el caso.

Al tiempo que iba viendo las evidencias, mi razonamiento me hacía saber que ese pasado sigue presente porque él así lo desea. Momentos que seguramente él añora y de los que no desea desprenderse. ¿Por qué está conmigo?¿Por qué ya no está con ella? Pero sobre todo quisiera saber por qué la vida me lo puso enfrente para que me enamorara irremediablemente.

Este dolor de saber que no soy la primera cuando él si lo es para mí me hiere hondo. Que maligno el Dios que me lo obsequió para experimentar el amor y luego quitármelo lentamente.

¡Qué astucia la suya al torturarme con la mentira de un amor correspondido!

Carta de amor.

Hoy te extrañé, te pensé más que otros días. A mí vinieron las sensaciones de nuestros encuentros y me pregunté por qué la insistencia de traerte conmigo a todos lados. No tuve que analizar mucho para saber que ese pensamiento recurrente es provocado por el amor que ahora se manifiesta para tí a través de todo mi ser.

Perdóname si no te suelto pero esque... estoy enamorada. En serio, perdona mi necedad de aferrarme a tí a través del pensamiento, de este necio pensamiento controlado por mi no menos necio corazón. Ahora ambos te pertenecen. Por favor, déjame ser cursi... esque estoy enamorada. Tercos, no paran de mencionarte.

Te extraño. Quiero verte pronto, abrazarte. Ven, quiero que me beses. Acaríciame. Quiero probar tu saliva en la piel de mis labios o mi cuerpo. Necesito humedecerme con tu humedad. TE AMO. Quiero hacerme agua entre tus brazos, sentir tu calor junto al mío, mirar de cerca tus ojos cerrados cuando me besas. Ven para cobijarte de la tempestad. Te necesito hablándome quedo al oído para que sólo tú y yo nos enteremos.

Vuelve pronto mi amor.

DE Madrugada

Hasta los gallos están confundidos con este horario de verano. Pero yo, con horario o sin él, me encuentro permanentemente confundida. Hoy, a estas horas, me queda como anillo al dedo aquel estribillo que dice: "No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo afán ni porvenir". A veces resalta en mí este pasado racista, al fin y al cabo hija de familia de ciudad.

¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi pasado prehispánico? ¿A qué pertenezco? ¿A la retórica imposible de hacerse factible, al universo de seres apesadumbrados que caminan y leen pensando en cosas sin sentido, a los títeres de plastilina, a los caminos de humo que manejan a su antojo los vientos del norte?

Pero si yo pertenezco al sur, ¿qué hacen mis acciones tirando hacia el norte? ¿o es entonces que pertenezco al norte y la azarosa fortuna me colocó en el sur? ¿por qué no mejor me tiro al suelo para dejar de respirar mientras escucho en la tele la cobertura completa del escándalo más escándaloso de los famosos y dejo de hacerme estas reflexiones que no me llevan a ningún lado porque el discurso se hace cenizas de la voz a la práctica? ¿por qué no me conformo con mi ignorancia provocada por mis acciones absurdas? Es más bien que me gusta flajelarme con mi indecente indecisión.

A veces arde más que otros días.

¿Exísten cosas por las que se deba sentir júbilo? Tal vez sí, creo que yo lo he experimentado pero siempre una realidad humana opaca las ganas de seguir viviendo en ese júbilo. Ay Silvio, a mí ya se me cayó el porvenir.

¿Qué habrá detonado el ímpetu de los alzados? Creo que el dolor porque si no permites que el dolor te carcoma puedes hacerte un alma chingona. Pero naaa, mi personalidad de sumisa mujer cincuentona me impide ser un alma chingona. Esto ya chingó a su madre. Ay OGT´s desvarios que me sacuden 360 grados. Puta madre, siempre regresamos al principio.

Perdónenme la insistencia, pero carajo, este país está de la super verga: explotación laboral, corrupción gubernamental, racismo, impunidad, injusticia social, egoísmo y todo lo demás que ya conocemos todos, lo que vemos a diario de camino a ningún lugar. Ojalá con estas palabras se me desapareciera un poco esta pesadumbre. Y yo aquí, tan pasiva.

Me ha quedado ese sabor a cigarro apagado que no me gusta. Y de esta boca con pestilencia a tabaco concluído, se me salen a borbotones las maldiciones. Creo que todavía no me tocaba nacer.

Milagrosa renovada.

Casi un mes que no han corrido las palabras por aquí porque:

He andado en otra parte: en la montaña, en la costa y a veces en el desierto.

He bailado unas chilenas y me han bendecido en ceremonias seris.

Me dicen que me quieren de maestra, habrá que ver cómo me porto.

Se rumora que soy milagrosa... ¿será?

Estoy aprendiendo otra lengua: X´chumáandyu.

Quiero aprender el zapateado jarocho.

Ya sé hacer frijoles huatecos.

Pronto empezaré a tejer huipil en telar de cintura.

Me quicieron chamaquiar sobre un fortuito encuentro.

Ya sé que si me besan puedo no sentir nada.

Me di cuenta de que sé cantar canciones en purépecha.

Me reencontré con amigos tzotziles.

Conocí a un negro que me hizo ver el lado blanco de la vida.

He caminado mucho y quiero caminar más.

Mujer Originaria.

Conocí de tí mujer originaria
el significado de tus metáforas,
la importancia de tus luchas,
el valor de tu palabra.

Me enriquecí de tu paciencia,
del amor con el que te consagras,
de tu armonía con la tierra, con el agua.

Miré con ojos grandes tu fortaleza de india
que crece en los patios, los caminos, la cocina,
esa fortaleza que contagias a tus hijos
la que a veces cobra sangre pero avanza como el río.

Que Dios te bendiga morenita,
que sepan todos de tu vida.
que veas realizarse la justicia que clamas
y que el mundo entero te de la bienvenida.

Pobre de aquel que te cree débil
la infinita ignorancia lo embarga.
Porque no he conocido mujer más fuerte
que aquella que se sabe originaria.