Este video es una testimonio honesto y legítimo sobre lo que pasó en Oaxaca a causa de el poder fascista y represor de ese Estado y de México entero.
Presta oídos, seso y corazón a lo a continuación dicho:
http://maldeojotv.net/spip.php?breve21
Carta desesperada
¡Ay chiquita! Te muestras fuerte e independiente, desarraigada y autosuficiente, vas sola a todas partes mientras otras andan en manada o con el novio, pasas horas sin pronunciar una palabra porque no hablas con nadie… porque nadie habla contigo.
¡Ay bonita! Te miras al espejo y te percatas que el tiempo ha pasado, ha venido a revolcarse en los silencios de tus miedos y ha dejado marcas de la historia: arrugas, ojos cansados, mirada triste, labios resecos, alma recelosa, manos expertas, manchas de sol, corazón adormilado.
¡Ay Chapitas! Si tan solo salieras de tu aura de amargura, si tus grandes ojos sirvieran para mirar lo que no concuerda con tu espíritu nihilista, si fueras un poco generosa y me dieras una limosna de tu cariño. Si prestaras un poquito de atención te darías cuenta de que existo, de que espero por tí todos los días, que tu indiferencia y egoísmo me laceran hondamente… que pretendo acercarme pero te alejas.
¡Ay mi niña! Ojalá me dejaras romper el cerco, abrazarte cuando lloras quedo, besarte cuando tu boca está seca, acariciar tu carita redonda cuando duermes triste, prestar oídos cuando hablas al aire, dormir contigo cuando tienes frío. Ojalá te dejaras querer tantito.
Pero no. Te concentras tanto en tí que todo lo demás se anula y valen sólo tus remordimientos, tus angustias, tus necesidades que según tú: "no le interesan al mundo porque hay cosas mucho más importantes. No deseo angustiar al otro con nimiedades".
¡Qué bondad tan maléfica la tuya!
Lo he pensado bien mi niña y sólo una oportunidad más pienso darte.
¡Qué ganas de hacer sufrir al que te ama!
¡Ay bonita! Te miras al espejo y te percatas que el tiempo ha pasado, ha venido a revolcarse en los silencios de tus miedos y ha dejado marcas de la historia: arrugas, ojos cansados, mirada triste, labios resecos, alma recelosa, manos expertas, manchas de sol, corazón adormilado.
¡Ay Chapitas! Si tan solo salieras de tu aura de amargura, si tus grandes ojos sirvieran para mirar lo que no concuerda con tu espíritu nihilista, si fueras un poco generosa y me dieras una limosna de tu cariño. Si prestaras un poquito de atención te darías cuenta de que existo, de que espero por tí todos los días, que tu indiferencia y egoísmo me laceran hondamente… que pretendo acercarme pero te alejas.
¡Ay mi niña! Ojalá me dejaras romper el cerco, abrazarte cuando lloras quedo, besarte cuando tu boca está seca, acariciar tu carita redonda cuando duermes triste, prestar oídos cuando hablas al aire, dormir contigo cuando tienes frío. Ojalá te dejaras querer tantito.
Pero no. Te concentras tanto en tí que todo lo demás se anula y valen sólo tus remordimientos, tus angustias, tus necesidades que según tú: "no le interesan al mundo porque hay cosas mucho más importantes. No deseo angustiar al otro con nimiedades".
¡Qué bondad tan maléfica la tuya!
Lo he pensado bien mi niña y sólo una oportunidad más pienso darte.
¡Qué ganas de hacer sufrir al que te ama!
Coplas populares (Un corrido moreno).
Eran dos vidas distantes
cruzadas una noche de abril.
Eran dos almas serenas
enamorándose en una abrazo febril.
Eran él y era ella,
era la sierra y la urbanidad,
eran los veinte años encima,
era Oaxaca ciudad capital.
Las calles fueron testigos,
la Luna alcagüetió,
la Soledad les dió cobijo,
y El Pochote los arrastró.
Se metieron a los arquitos,
la guarida del amor,
y ahí se dieron piquitos
sin ninguna restricción.
El tiempo ya no importó
pues la pasión se hizo presente.
A los siete días se habló
de vivir juntos pa´siempre.
Pero la realidad era otra,
ambos tenían compromiso:
él con esposa grandota
y ella con carrera y sin hijos.
La calentura había pasado
y como buenos amigos quedaron
porque les dió miedo romper
con lo ya fundamentado.
Se han visto de vez en cuando
y el gusto no ha terminado
pero sus vidas han vuelto
al ajetreo cotidiano.
Tan tan.
cruzadas una noche de abril.
Eran dos almas serenas
enamorándose en una abrazo febril.
Eran él y era ella,
era la sierra y la urbanidad,
eran los veinte años encima,
era Oaxaca ciudad capital.
Las calles fueron testigos,
la Luna alcagüetió,
la Soledad les dió cobijo,
y El Pochote los arrastró.
Se metieron a los arquitos,
la guarida del amor,
y ahí se dieron piquitos
sin ninguna restricción.
El tiempo ya no importó
pues la pasión se hizo presente.
A los siete días se habló
de vivir juntos pa´siempre.
Pero la realidad era otra,
ambos tenían compromiso:
él con esposa grandota
y ella con carrera y sin hijos.
La calentura había pasado
y como buenos amigos quedaron
porque les dió miedo romper
con lo ya fundamentado.
Se han visto de vez en cuando
y el gusto no ha terminado
pero sus vidas han vuelto
al ajetreo cotidiano.
Tan tan.
Cuentos en video
Sus ojos se habían encontrado con escenas inmundas y la habían impresionado en alto grado, tanto, que se le metieron hondamente en la mente y en el alma. Pero, su pureza le impedía retener la maldad absorbida, en este caso por los ojos, y expulsó todo aquello en forma de respiraciones agitadas, risas nerviosas, gritos desesperados, espasmos violentos y exhalaciones vomitivas que la limpiaron por dentro pero que la hicieron parecer ante los ojos de los otros un guiñapo de mujer tumbado en pleno andador del subterráneo.
¿Cuál es la razón por la que Xu se deshizo de obscenidades enterradas en su ser? Se lo debe a aquellos hombres que balanceaban una y otra vez sus piernas contra la espalda, el rostro, el estómago… y el cuerpo entero de un muchacho de piel prieta. Lo miró moverse entre uno y otro puntapié, y se sorprendió cuando después del número trece (uno de los verdugos llevaba el conteo) lo levantaron y le dieron palmadas en la espalda como para consolarlo. Ninguno traía camisa y el del torso más claro la miró con actitud altiva y satisfecha haciéndole una seña con la mano. Entonces, Xu entendió que eran maras.
Aquel espectáculo de horror le provocó infinito pesar y más porque, lejos de la tierra que la vio nacer, se sentía sola y vulnerable. A pesar de ello, pretendió seguir con su ajetreo cotidiano.
Ya daban las siete y estaba a punto de iniciar su acto. Era una excelente contorsionista que hacía un número espectacular junto con un grupo de colegas japoneses. Niños, mujeres y hombres se coordinaban perfectamente para hacer formaciones como la estrella, la pelota, la rueda de la fortuna, el papalote, la balanza y muchas más que provocaban los alaridos del público. Al término de cada función, la compañía hacía una larga reverencia y se retiraba para dar paso al siguiente número, pero el público siempre pedía más y volvían a salir. Esa noche no fue la excepción, sin embargo, el grupo salió sin Xu, que abyecta miraba el suelo y susurraba angustiada: "¡no le peguen!". Todos conocían sus repentinos desvaríos por eso no intentaron persuadirla de salir otra vez a escena. Además, sabían muy bien que ese ataque no era nada comparado con el que le dio la otra noche, cuando se retorcía violentamente en el suelo imaginándose que estaba en el subterráneo.
¿Cuál es la razón por la que Xu se deshizo de obscenidades enterradas en su ser? Se lo debe a aquellos hombres que balanceaban una y otra vez sus piernas contra la espalda, el rostro, el estómago… y el cuerpo entero de un muchacho de piel prieta. Lo miró moverse entre uno y otro puntapié, y se sorprendió cuando después del número trece (uno de los verdugos llevaba el conteo) lo levantaron y le dieron palmadas en la espalda como para consolarlo. Ninguno traía camisa y el del torso más claro la miró con actitud altiva y satisfecha haciéndole una seña con la mano. Entonces, Xu entendió que eran maras.
Aquel espectáculo de horror le provocó infinito pesar y más porque, lejos de la tierra que la vio nacer, se sentía sola y vulnerable. A pesar de ello, pretendió seguir con su ajetreo cotidiano.
Ya daban las siete y estaba a punto de iniciar su acto. Era una excelente contorsionista que hacía un número espectacular junto con un grupo de colegas japoneses. Niños, mujeres y hombres se coordinaban perfectamente para hacer formaciones como la estrella, la pelota, la rueda de la fortuna, el papalote, la balanza y muchas más que provocaban los alaridos del público. Al término de cada función, la compañía hacía una larga reverencia y se retiraba para dar paso al siguiente número, pero el público siempre pedía más y volvían a salir. Esa noche no fue la excepción, sin embargo, el grupo salió sin Xu, que abyecta miraba el suelo y susurraba angustiada: "¡no le peguen!". Todos conocían sus repentinos desvaríos por eso no intentaron persuadirla de salir otra vez a escena. Además, sabían muy bien que ese ataque no era nada comparado con el que le dio la otra noche, cuando se retorcía violentamente en el suelo imaginándose que estaba en el subterráneo.
Lista de regalos
Esto son los regalos de la reciente celebración:
- blusa chiapaneca.
- mezcal oaxaqueño.
- petate poblano.
- libro defeño (La Utopía de los Seres Posthumanos).
- cartera italiana.
- vestido chilango.
- boxers y brassieres chilangos también.
- blusa tipo mazahua.
- falda tipo gitana.
- pastel de fresas y duraznos.
- gelatinas de chicle y rompope.
- dinero que servirá para:
- comprar video de "La Lotería Cantada".
- adquirir zapatos azules pa´combinar.
- hacer un viaje sencillito.
- pagar los ejemplares de la tesis.
- robustecer mi colección de aretes.
- conseguir regalos pa´los que quiero.
Y dentro de los regalos poco gratos estuvieron:
- palabras huecas pretendiendo marearme.
- grandes ausencias.
- arrugas extras.
Estos más lo que se acumule ;)
MILAGROSA GRANDE, GRANDE PERO NO TANTO.
- blusa chiapaneca.
- mezcal oaxaqueño.
- petate poblano.
- libro defeño (La Utopía de los Seres Posthumanos).
- cartera italiana.
- vestido chilango.
- boxers y brassieres chilangos también.
- blusa tipo mazahua.
- falda tipo gitana.
- pastel de fresas y duraznos.
- gelatinas de chicle y rompope.
- dinero que servirá para:
- comprar video de "La Lotería Cantada".
- adquirir zapatos azules pa´combinar.
- hacer un viaje sencillito.
- pagar los ejemplares de la tesis.
- robustecer mi colección de aretes.
- conseguir regalos pa´los que quiero.
Y dentro de los regalos poco gratos estuvieron:
- palabras huecas pretendiendo marearme.
- grandes ausencias.
- arrugas extras.
Estos más lo que se acumule ;)
MILAGROSA GRANDE, GRANDE PERO NO TANTO.
Remembranza Milagrosa 2
Cuando se es pequeño, cuando se tienen apenas tres años, se es conciente de pocas cosas. No está claro lo que representa peligro o lo que es seguro, tampoco se tienen muchas referencias de lo que es bueno o malo. Sin embargo, a los tres años, Kajirin tomó conciencia de una característica sumamente importante: se percató de su individualidad.
Y es que, mientras los otros niños jugaban, hablaban o jalaban bancas dentro del salón, ella estaba afuera lavándose los dientes y percibiendo su entorno. Eran "los otros", era "esa" pared, "aquel" garrafón de vidrio, era "esa" enorme mafalda pintada en la pared, eran "aquellas" personas en la calle. Eran "los otros", "aquello"... y era ella. Y "lo otro" sucediendo paralelamente a un lado, detrás, o de frente... mientras se lavaba los dientes. Así fue como se supo una más dentro de aquel plasma formado por criaturas, sensaciones y palabras.
Si este fue un descubimiento revelador, dos años después ocurriría algo que la marcaría para toda su vida y que le daría pistas para develar la condición humana. A los cinco años Kajirin aprendió a mentir.
Sus primas, su hermana y su mamá cantaban en la sala acompañadas por la guitarra de Pablo el vecino y ,aunque sabía que se divertían, prefirió ir al cuarto en donde estaba su papá. Él dormía y ella permaneció de pie junto a la cama como para velar su sueño. Lo miraba callada, quieta, mientras en su cabeza se formaba la idea de que no era justo que las otras se divirtieran mientras su papá estaba ahí solito. Entonces, algo en el ambiente, en esa escena, provocó que Kajirin empezara a llorar ahogada por un sentimiento parecido a la tristeza. Sintió que el corazón se le estrujaba al tiempo que sus oídos percibían los cantos y las risas en la sala y sus ojos veían la soledad en la que yacía su padre. El llanto se fue haciendo más y más grande y creció hasta despertar a aquel hombre que provocaba sus lagrimas.
Al darse cuenta de que despertaba, Kajirin intentó ocultar su rostro lloroso pero ya era tarde, su padre se había dado cuenta que lloraba:
— ¿Qué te pasó hija? ¿Por qué lloras?
— Es que se te despellejaron las manos.
Esa misma tarde su padre le había hecho una broma. Se había embadurnado la mano izquierda con resistol, para después, cuando se le secara, desprenderlo y hacerle creer a Kajirin que era la piel la que se le caía. Pero ella sabía que era resistol, que su papá intentaba engañarla y no la impresionó el truco. Sin embargo, al ver que la sorprendía en pleno llanto, le contestó eso y la mentira le salió tan natural que él le creyó. Kajirin ni siquiera dudó en responder, mintió como si lo hubiera estado haciendo por años y años.
— No, mira, es resistol ¿ves? Así se hace cuando se seca. No llores hija, no se me despellejaron las manos.
Ante esta demostración, Kajirin fingió sorpresa y alivio, hasta rió como para tranquilizar a la multitud de familiares que ya se habían arremolinado en torno a ella cuando se supo que lloraba. Así fue como aprendió a mentir.
Y es que, mientras los otros niños jugaban, hablaban o jalaban bancas dentro del salón, ella estaba afuera lavándose los dientes y percibiendo su entorno. Eran "los otros", era "esa" pared, "aquel" garrafón de vidrio, era "esa" enorme mafalda pintada en la pared, eran "aquellas" personas en la calle. Eran "los otros", "aquello"... y era ella. Y "lo otro" sucediendo paralelamente a un lado, detrás, o de frente... mientras se lavaba los dientes. Así fue como se supo una más dentro de aquel plasma formado por criaturas, sensaciones y palabras.
Si este fue un descubimiento revelador, dos años después ocurriría algo que la marcaría para toda su vida y que le daría pistas para develar la condición humana. A los cinco años Kajirin aprendió a mentir.
Sus primas, su hermana y su mamá cantaban en la sala acompañadas por la guitarra de Pablo el vecino y ,aunque sabía que se divertían, prefirió ir al cuarto en donde estaba su papá. Él dormía y ella permaneció de pie junto a la cama como para velar su sueño. Lo miraba callada, quieta, mientras en su cabeza se formaba la idea de que no era justo que las otras se divirtieran mientras su papá estaba ahí solito. Entonces, algo en el ambiente, en esa escena, provocó que Kajirin empezara a llorar ahogada por un sentimiento parecido a la tristeza. Sintió que el corazón se le estrujaba al tiempo que sus oídos percibían los cantos y las risas en la sala y sus ojos veían la soledad en la que yacía su padre. El llanto se fue haciendo más y más grande y creció hasta despertar a aquel hombre que provocaba sus lagrimas.
Al darse cuenta de que despertaba, Kajirin intentó ocultar su rostro lloroso pero ya era tarde, su padre se había dado cuenta que lloraba:
— ¿Qué te pasó hija? ¿Por qué lloras?
— Es que se te despellejaron las manos.
Esa misma tarde su padre le había hecho una broma. Se había embadurnado la mano izquierda con resistol, para después, cuando se le secara, desprenderlo y hacerle creer a Kajirin que era la piel la que se le caía. Pero ella sabía que era resistol, que su papá intentaba engañarla y no la impresionó el truco. Sin embargo, al ver que la sorprendía en pleno llanto, le contestó eso y la mentira le salió tan natural que él le creyó. Kajirin ni siquiera dudó en responder, mintió como si lo hubiera estado haciendo por años y años.
— No, mira, es resistol ¿ves? Así se hace cuando se seca. No llores hija, no se me despellejaron las manos.
Ante esta demostración, Kajirin fingió sorpresa y alivio, hasta rió como para tranquilizar a la multitud de familiares que ya se habían arremolinado en torno a ella cuando se supo que lloraba. Así fue como aprendió a mentir.
Remembranza Milagrosa
Nació con ojos chicos, como para darle qué hacer a la evolución de las especies. Nació con oídos cerrados y no conoció sonidos hasta los 21 días de nacida. Nació corta de estatura para evitar que los aviones de vuelo bajo le cortaran la cabeza. Nació con la boca roja, parecía como si tuviera mucha sangre contenida esperando ser vaciada. Nació una primavera cuando el Sol apenas estiraba sus brillos matutinos.
Nació muchos años después de que inventaron el mundo, y por eso, porque ya había perdido mucho tiempo, nació a los siete meses de gestación. No importaba si su piel no estaba lo suficientemente madura (se le veían las venas de todo el cuerpo) y mucho menos si no existían calcetines para sus diminutos pies, salió a conocer el alboroto, salió a formar parte de él, salió para hacerse ella misma alboroto. Salió de la humedad tibia de su madre hace ya un cuarto de siglo y desde entonces, han pasado cosas varias que la han distanciado de aquellos primeros días en que los sentidos y la vida se conocen.
Huelga decir que no haremos un algoritmo de su recorrido. Que basten los acentos en lo importante para este intento de remembranza milagrosa, aunque lo importante parezca accesorio al de la derecha o irrelevante al de la izquierda. Que se presenten como palabras las criaturas que le dieron forma y que se haga pública la razón por la cual su espíritu de viento se hizo tornado (un tornado en cuya boca se encuentra ella, Kjirin), de esos bravíos que se divierten destruyéndolo todo y a los que después se les revela el caos y los atormenta la culpa.
A propósito de la celebración y de la agenda de Caza de letras.
Nació muchos años después de que inventaron el mundo, y por eso, porque ya había perdido mucho tiempo, nació a los siete meses de gestación. No importaba si su piel no estaba lo suficientemente madura (se le veían las venas de todo el cuerpo) y mucho menos si no existían calcetines para sus diminutos pies, salió a conocer el alboroto, salió a formar parte de él, salió para hacerse ella misma alboroto. Salió de la humedad tibia de su madre hace ya un cuarto de siglo y desde entonces, han pasado cosas varias que la han distanciado de aquellos primeros días en que los sentidos y la vida se conocen.
Huelga decir que no haremos un algoritmo de su recorrido. Que basten los acentos en lo importante para este intento de remembranza milagrosa, aunque lo importante parezca accesorio al de la derecha o irrelevante al de la izquierda. Que se presenten como palabras las criaturas que le dieron forma y que se haga pública la razón por la cual su espíritu de viento se hizo tornado (un tornado en cuya boca se encuentra ella, Kjirin), de esos bravíos que se divierten destruyéndolo todo y a los que después se les revela el caos y los atormenta la culpa.
A propósito de la celebración y de la agenda de Caza de letras.
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